Sobre el Otro en un Proyecto de Nueva Sociedad

Autor: Mario Andrés Díaz Molina

En mi relación con el prójimo, no tan solo puedo darme cuenta de todo lo profunda que puede ser mi soledad, cuando experimento la ausencia de una persona significativa, sino que también descubro que el Otro o los Otros contienen manifestaciones humanas en las cuales es posible descubrir  rostros del Otro que expresan un misterio que no puedo reducirlo a una mera información que no me interpela. Tanto yo como mi prójimo nos  revelamos en una relación concreta, cercana y directa: la relación cara a cara, lo que realizamos en cada momento de la cotidianidad. Los símbolos bíblicos de la viuda, el huérfano y el extranjero, son figuras de la desnudez, de la soledad y exclusión que me dicen algo concreto al descubrirlos en mi entorno: la viuda más pobre de Melozal  abandonada  por sus hijos; tres hermanos huérfanos que para sobrevivir comían en las casas de la vecindad (un caso de solidaridad), una mujer Boliviana que murió, olvidada y despreciada (casada con un melozalino), me dicen parcialmente, que la moral social del campo es ambigua o tiene muchas caras. Estos Otros, que son rostro y desnudez, me cuestionan constantemente con sus miradas, me llaman a algo concreto. Sus ojos me dirigen un mensaje que me obliga a examinarme, a salir de la aplicación de una casuística que intenta tranquilizar mi conciencia, que critica el individualismo occidental, pero, me quedo en esa crítica, como si fuera un ser apolítico o ahistórico. Me estoy auto-cuestionando. El Otro, es un llamado a la preocupación por el prójimo. Me recuerda mis obligaciones y me juzga. La presencia del Otro equivale a un cuestionamiento de mi pasividad. Necesito pre-ocuparme por él y su ser real, y es aquí donde concibo al Otro como absolutamente Otro, en su excepcionalidad y su propio ser y no como complemento mío. Necesito cultivar una sabiduría que brota y nace del amor y respeto hacia el Otro.

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El pensamiento comunitarista en el Siglo XXI

Autor: Mario Andrés Díaz Molina


Durante el Siglo XX el pensamiento comunitario vuelve a la escena con autores de la talla de Buber, Maritain y Mounier, entre otros. La clave para comprender el pensamiento comunitario en los mediados del Siglo XX, es la necesidad de pensar en paradigmas alternativos a los hegemónicos entonces, tratando de superar, por ejemplo, los totalitarismos de derechas e izquierdas, así como el modelo liberal – capitalista, componentes de lo que Mounier calificaba entonces  un verdadero “desorden establecido”. Justamente el fundador de Esprit señalaría que la despersonalización del mundo moderno y la decadencia de la idea comunitaria conducían a una “sociedad sin rostro”, de puras masas, donde el prójimo se aleja y “no quedan más que semejantes que no se miran”1. Maritain, por su lado, buscando la mejor síntesis posible entre la libertad y la justicia social, condenaría tanto las salidas del comunismo totalitario como del individualismo burgués, con sus “crisis de moralidad” así como sus “desastrosos espasmos de la economía liberal y capitalista”. Martin Buber, desde su humanismo hebreo, por su parte, velará no solo por la construcción de una filosofía personalista (relación yo – tú), sino además por su vivencia práctica por medio de los populares kibbutzim de Israel, uno de los casos de economía comunitaria más impresionantes del Siglo XX.

(Fragmento de la conferencia. Para descargar el artículo completo haga clic AQUÍ)

MUERTE DE UNA PROSTITUTA

La noche se estremeció al verla caída...
Su roja sábana se perdió
en un indiferente rincón...
El ruido de los clientes despertó los silencios,
la fría pasión recobró su nocturno afán,
sin duelo, el prostíbulo, se olvidó de su ausencia...
La encontraron moribunda,
la tristeza trató de cantar con ella,
el himno de la vida no quiso nacer...
Lloró, rió, sonrió su cansancio;
a un ídolo de inconsciencia quiso invocar.
Los segundos finales fueron humanos,
un hijo olvidado lloró en sus senos secos
y una gastada caricia cerró sus ojos vacíos...
Era vieja, quizás demasiado;
los dioses carnales la devoraron,
su triste espíritu al fin pudo volar...
Ahora es como un inerte escombro humano,
los dioses del dinero tendrán un altar vacío...
Una piel muerta, olvidada...
Ella es mucho más,
más que un recuerdo...
Es un beso de amor,
en los labios de la misericordia increada...

Autor:
Mario Andrés Díaz Molina
Estudiante Pedagogía en Religión y Filosofía
Universidad Católica del Maule

PLENITUD

No quedé cautivo en la lista negra...
Después de agonizar,
en los brazos del silencio
me levanté como sombra iluminada...
Bebí en la fuente de la vida
y me hice peregrino de lo intangible...
Años llevo en mi frente, luces y sombras...
Mi intimidad, guía mi nave cósmica,
en el vacío de la multitud...
Manos tibias y frías me tocan en mi esencia...
Multitudes ruidosas y anónimas,
pocos seres, muchas máscaras...
Sigo hacia adelante,
por sobre todos los exterminios...
Un segundo eterno es mi pequeña verdad...
Ahora mismo, soy todo:
ni antes ni después dejé, ni dejaré de ser.
Pasará mi sombra física, se olvidará,
más nunca morirá mi esencia...
Tuve un comienzo,
muchos finales,
nunca tendré una aniquilación...
Pasado, presente, futuro;
son ahora mismo en todo mi ser...
Voy por el tiempo y fuera de él...
Muero en la vejez resucito en la juventud,
me reencuentro en la infancia
vuelvo a crecer en la adolescencia...
Soy plenitud en el ser...

Autor:
Mario Andrés Díaz Molina
Estudiante Pedagogía en Religión y Filosofía
Universidad Católica del Maule

MI PADRE MUERTO

Se quedó en mi vacío tu tumba de pena.
La noche indiferente ocultó mi soledad.
Los llantos se fueron, no se pudo ir la tristeza.
Amanecí en los brazos de un sol fantasmal...

Tu recuerdo me apretó las manos.
Tus palabras no se fueron por la noche sideral,
eran tu sutil tesoro que mi corazón guardó.
Tus ojos cerraron el día y miraron la eternidad...

La luz de tu mirada volverá a encenderse,
las flores de tu jardín volverán a florecer...
Estás en la profundidad del ser...
Te encontraré en el fresco oasis de tu dicha...

Eras como un peregrino, inquieto como el mar...
Eras un pájaro azul, de plañideros gemidos...
Eras el silencio solitario del atardecer...
Tu mirada tenía un dejo de melancolía...

Recuerdo tus manos obreras muertas,
ásperas, sencillas, dolorosas, ausentes...
Caminé muchos días por el vacío y la nada.
Me envolvió tu soledad como tumba fría...

Las claridades eternas se me oscurecieron...
Mi pena se me perdió, la tuve que ir a buscar,
la encontré callada, resignada, en los brazos de mi madre;
en la tristeza alada de mi hermana menor...

Tus lágrimas silentes ya se marcharon,
tu cuerpo descendió al silencio de la tierra,
tu voz habla en el secreto de mi alma...
Me dejaste tu muerte como un puente hacia la eternidad...

Autor:
Mario Andrés Díaz Molina
Estudiante Pedagogía en Religión y Filosofía
Universidad Católica del Maule

LOS DIOSES DE LA GUERRA.

Duros como el odio, fuertes como el hierro;
aplastan las auroras de los días sacros.
Sus pasiones, pensamientos son blasfemias.
Sus manos inmundas acarician las conciencias
metalizadas de sus adoradores,
y los inocentes niños son sacrificados sobre sus altares cloacales.
Hacen de sus fétidas excreciones un maná,
y de sus ventosidades un incienso.
Dioses con ojos de plomo, con cuerpos para la fornicación;
manosean las inocencias, las pobrezas y las inseguridades.
Dominan, regulan las lágrimas y temores;
ocultan las huellas de sus maldiciones,
bajo las profundidades de desiertos, valles, montañas...
Dioses de la venganza y guerra permanente,
guardianes impíos de osamentas sagradas,
ocultan en las conciencias nocturnas de sus adoradores,
las justificaciones de lo injustificable.
Falsifican la historia para celebrar sus gestas fatídicas.
Queman el cielo en sus templos de tinieblas
y congregan a los obscuros delincuentes del silencio...

Autor:
Mario Andrés Díaz Molina
Estudiante Pedagogía en Religión y Filosofía
Universidad Católica del Maule

EL ÚLTIMO QUIJOTE...

Quijote sin mancha ni escudero,
engordando en el hambre de la utopía,
luchando contra los molinos de la nada...
Caballero sin una dama,
armado entre las ruinas profanadas del último templo,
invocando a un olvidado dios,
que algunos dicen que murió aplastado,
por el podrido cadáver del último humano...
Último enamorado de un amor eterno,
que no tiene precio ni se vende en el mercado.
Abandonado por los trovadores de los amoríos
desechables de la post-humanidad...
Acariciador solitario y cálido,
de las muchedumbres anónimas,
que perdieron su piel...
Último cruzado que nos trae en el corazón,
la batalla final del ideal...
Último poeta de una nueva tierra épica...
Último hijo de mujer que acaricia entre sus brazos,
a una recién nacida humanidad...
Último profeta de un nuevo juicio de Dios...
Último testigo de las eternas bodas del único Esposo…

Autor:
Mario Andrés Díaz Molina
Estudiante Pedagogía en Religión y Filosofía
Universidad Católica del Maule

    Presentación

    En nuestro país, el grupo Edwards y COPESA son los conglomerados con mayor cantidad de medios de comunicación. La información que recibimos día a día a través de la televisión, los periódicos y las principales revistas forman nuestra manera de ver e interpretar el mundo que nos rodea desde con marcados elementos ideológicos, de los cuales ni siquiera nos damos cuenta.

    Desde esta perspectiva, generar espacios para compartir aquello que nos des-alinea y nos des-aliena de la cultura y la ideología oficial, constituye una necesidad para aquellos que aspiramos a construir una "realidad" diferente, basada en valores humanistas, centrados en la solidaridad y que acogen la potencialidad creativa que existe en cada uno de nosotros.

    El objetivo de esta página web es, precisamente, constituirse como un medio de comunicación y de expresión generado por personas comunes y corrientes, pero que buscan conectarse con lo grande que hay dentro de ellas mismas y entregarlo a los demás a través de la palabra escrita.