LOS NUEVOS CÁTAROS (PUROS) DE LA POLÍTICA CHILENA.

LOS NUEVOS CÁTAROS (PUROS) DE LA POLÍTICA CHILENA.



Por Mario Andrés Díaz Molina.

Hay sectores políticos que insisten en decir que asistimos a una movilización de magnitud histórica, lo cual es verdad, pero no dicen que la permanencia de esta manifestación dependerá del predominio de la lucidez política que oriente este proceso y del aislamiento de los violentistas y grupos que buscan vencer y no producir acuerdos. En chile, hay gente que quiere imponer sus ideas, que descalifica en forma absoluta a miles de personas que nunca pensarán como ellos.

Estos grupos sectarios quieren trazar con sus propias manos un nuevo sistema socio- político y se olvidan que hay miles de chilenos (as) que no se sienten convocados por ellos, que no creen en ellos, que no les tienen confianza. Usan mitos y falsificaciones ideológicas nutridas de odios irracionales. Critican a la gente que apoyó a la Concertación, es una descalificación absoluta que no reconoce en todo su valor lo positivo que se hizo y esto sin desconocer los errores, casos de corrupción y no haber realizado cambios de fondo para superar el sistema neo-liberal. Este nuevo ejército de Cátaros (puros), de ultras, tiene un discurso agresivo y sofístico. La derecha chilena, según ellos, está conformada por pequeños círculos económicos. Es el otro mito que usan para desconocer en la práctica a los miles de chilenos(as) que pertenecen a la clase media y sectores poblacionales de origen popular que son las bases de la llamada derecha social. Esta gente sería alienada, estúpida, “desclasada” y en el mejor de los casos oportunistas. En las expresiones de estos “puros” el insulto a estas personas es odioso, intolerante y violento. Después de descalificarlos permanentemente. ¿Quieren que estos “desclasados” y estúpidos participen en un Plebiscito Nacional? ¿Y que los apoyen completamente?

Un Plebiscito supone reconocer la dignidad y el valor humano y político de quienes participan en esta forma de consulta popular. Cada uno de estos ciudadanos constituye en su conjunto la soberanía popular. ¿Será este el camino para salir de la crisis que vive chile? Teóricamente no es malo (interesante el caso de Uruguay). La democracia tiene entre sus peores enemigos a los que la utilizan para imponer su dominio. Son las ideologías totalitarias de ambos extremos y los “ultrismos” que sueñan con partir de cero. “Los plebiscitos permiten al conjunto de la sociedad debatir y decidir políticas de Estado en temas cuya relevancia excede la capacidad decisoria de los gobiernos de turno”. Esto es verdad, pero se necesita definir en forma pluralista qué se quiere consultar. Una mayoría puede aplastar a una minoría o una minoría decidir por todo un país. Algunos dicen: “Ya nos cansamos de que una pequeña elite de políticos de la Derecha y la Concertación defina el rumbo de nuestra educación y a la vez engorde sus bolsillos a costa de los sueños de millones” de acuerdo, pero se cae en lo mismo al querer sacar de los acuerdos a miles de chilenos(as) que seguirán apoyando a ciertos líderes que algunos quieren eliminar. La democracia directa es muy vulnerable frente a los grupos ultras que la manipulan. Los actuales totalitarismos como, el sistema cubano, reproducen una “caricatura de democracia directa”, que es opresiva y persecutoria. ¿Esto se quiere para Chile? Hay miles de chilenos(as) que no confían en los sectores más puristas de la izquierda y estos no hacen nada para cambiar esta situación. El leninismo, ideología marxista, que está en el fondo de cierta izquierda chilena, tiene claro que hay que destruir toda oposición a los cambios, que se deben imponer a la fuerza. Democracia es dialogar y llegar a acuerdos. Una revolución democrática tiene que ser de toda una sociedad; si hay un sector que discrepa o no está de acuerdo, se tiene que negociar o al contrario, como lo plantea Lenin, se debe destruir a los contra-revolucionarios. En chile, la derecha es un sector importante y es contraria a un sistema colectivista y lo peor, es neo-liberal, como lo es la Concertación. Destruir a la derecha es impensable, en democracia, por lo tanto se debe negociar. Y esto de partida, nunca será revolucionario. Este es un problema central de la democracia chilena, nunca asumido por el MIR y la izquierda más extrema o asumido en sentido marxista: guerra social. Se miente, se engaña a la juventud con lenguaje democrático. Mientras exista un sector que piensa diferente o mejor, mientras exista una clase dominante con intereses anti-populares, nunca entregará su poder en forma pacífica, en esto tiene razón el marxismo. Por lo tanto querer cambiarlo todo con un Plebiscito desconociendo esto o mintiendo cínicamente, es una agitación que utiliza las demandas de la clase media, de los estudiantes y de los sectores populares. Tarde o temprano la mayoría pedirá detener la violencia y el desgobierno de una manera efectiva y esto puede tener muy malas consecuencias. Esto se debe evitar con fuerza. Mucho se puede lograr, pero negociando, nunca buscando vencer “al enemigo de clase” o al “político” y seguir insultando, descalificando. Esto no lleva a nada que no sea un conflicto que puede llegar a extremos muy violentos. Un Plebiscito Nacional nunca será revolucionario, en sentido marxista o anarquista, en Chile. Lo mismo una Asamblea Constituyente, al menos que se excluya a la derecha. Si se hace esto no se puede hablar de un Plebiscito Nacional o Asamblea Constituyente.



Todo el lenguaje insultante de los ultras, los Cátaros o puros, es sólo eso, palabras y más palabras, los problemas pasan por entre medio de ellas. Tarde o temprano se tendrá que negociar dentro de las posibilidades de este sistema y de todo lo que se pide “algo se podrá concretizar”. Esto lo sabe el partido comunista y cualquiera que viva en “este mundo”. Sólo al “infantilismo revolucionario” (Lenin) le costará despertar de su sueño. Mientras tanto algunos les “avivan la cueca”. El único apoyo responsable a los estudiantes es crear un apoyo popular que presione para que no sean nuevamente engañados por políticos decadentes. Los sectores democráticos tienen la obligación de expresarse a través de mayorías ciudadanas que piden cambios de fondo en base al diálogo. Si sus líderes no favorecen esta expresión, nadie los podrá justificar, se hundirán en su mediocridad y anacronismo.

¡CREYENTES Y NO-CREYENTES ESTÁN EN EL CORAZÓN DE DIOS!

¡CREYENTES Y NO-CREYENTES ESTÁN EN EL CORAZÓN DE DIOS!

DOMINGO 20 del Tiempo Ordinario - Ciclo "A" - 14 de Agosto de 2011 - El Evangelio de hoy nos habla de la fe. Nos trae el relato de una mujer, famosa por su fe, tanto que se habla de “la fe de la cananea”. (Mt. 15, 21-28). A veces Dios no nos responde. A veces pareciera que se nos escondiera o que no prestara atención a nuestras solicitudes. Es lo que le sucedió a esta mujer en tiempos de Jesús. El Evangelio especifica que la mujer era “cananea” para significar que no era judía, sino pagana. Impresiona, por tanto, que esta no-judía llame a Jesús “hijo de David”, con lo que está reconociéndolo como el Mesías que los judíos esperaban. Impresiona, también que, siendo pagana, le pida a Jesús que le sane a su hija que está “terriblemente atormentada por un demonio”.

A veces Dios nos coloca en una posición de impotencia tal que no nos queda más remedio que clamar a Él, seamos cristianos o paganos, creyentes o no creyentes, religiosos o arreligiosos, católicos practicantes o católicos fríos. Es lo que posiblemente le sucedió a esta madre que, siendo pagana, pero abrumada por la situación de su hija, no le queda más remedio que acudir al Mesías de los judíos. El desarrollo del relato evangélico nos muestra que la cananea como que intuía que Jesús era el Mesías no sólo de los judíos, sino de todos, porque a pesar de no ser judía, se atreve a pedir a Jesús que cure a su hija.

Y Jesús se hace el que no escucha. Así es Dios a veces: simula no escucharnos. Y ¿por qué? O, más bien ¿para qué? ¿Para reforzar nuestra fe? Ese aparente silencio divino es más bien como la calistenia del atleta para fortalecerse en su especialidad. Podemos decir que Dios refuerza nuestra fe. Cuando el Señor parece esconderse o parece no hacernos caso puede ser que esté tratando de fortalecer nuestra fe débil. Sin embargo Jesús insiste en ejercitar aún más la fe de su interlocutora. No le parece suficiente el silencio inicial, sino que al recibir la petición de la mujer, le responde que no le toca atender a los que no sean judíos, pues “ha sido enviado sólo para las ovejas descarriadas de la casa de Israel”. La mujer no acepta esta respuesta de Jesús, sino que se postra ante Él y le suplica: “¡Señor, ayúdame!”. Le responde: “No está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos”, queriendo significar que para ese momento no debía ocuparse de los paganos sino de los judíos. La mujer no ceja. Definitivamente, no acepta un “no” como respuesta de Jesús. Iluminada por el Espíritu Santo, le responde a Jesús con un argumento irrebatible: “hasta los perritos se comen las migajas de la mesa de sus amos”. La fe de la mujer había sido reforzada con los aparentes desplantes del Señor. Y ahora la fe de la mujer queda recompensada, pues obtiene de Jesús lo que pide. Nos dice el Evangelio que “en aquel mismo instante quedó curada su hija”. “¡Qué grande es tu fe!”, le dice el Señor a la mujer. Y... ¡qué gentil es el Señor! Nos da crédito por lo que no viene de nosotros sino de Él. ¡Si la fe es un regalo que El mismo nos da!

Hay otro tema en la Liturgia de este Domingo: la salvación es para todos, judíos y no judíos. Las respuestas de Jesús a la mujer cananea parecieran indicar lo contrario. Lo cierto es que Dios eligió al pueblo de Israel para asignarle un papel primordial en la historia de la salvación. Los israelitas serían los primeros en recibir el llamado a la salvación. Pero luego la salvación se extendería a todo pueblo, raza y nación. La elección de Israel no significa, entonces, el rechazo a otros pueblos.

Queda esto claro en la Primera Lectura (Is. 56, 1.6-7), en la que Dios, por boca del Profeta Isaías, asegura que cualquier extranjero (no israelita) que crea en Él, que lo sirva y lo ame, que le rinda culto y que cumpla su alianza, “los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración... porque mi casa será casa de oración para todos los pueblos”. Todo el que crea en Dios será reunido en su Casa. La Casa de Dios será morada para todos los que quieran creer en Dios y hacer su Voluntad.

La Segunda Lectura (Rm. 11, 13-15.29-32) de San Pablo, “el Apóstol de los Gentiles”, nos habla también de la salvación universal. San Pablo se dirige especialmente a los no-judíos, lamentándose de los judíos, los de su raza, que han rechazado a Cristo. Y nosotros, ¡cuántas veces no hemos rechazado a Cristo. ¡Qué diferente nuestra fe a la de la mujer cananea del Evangelio! Pablo concluye este trozo de su carta así: “Dios ha permitido que todos cayéramos en la rebeldía, para manifestarnos a todos su misericordia”. El pecado es un mal y es causa de condenación para los que no desean arrepentirse y que terminan por no arrepentirse. El hombre es libre para aceptar o rechazar la propuesta de Dios. Dejaría de ser un ser humano si no poseyera esta facultad moral. Dios está siempre en el fundamento de su ser. Esta libertad orientada a la verdad y vida encuentra su plenitud en la comunión eterna con Dios.

Cantemos en el Salmo 66 las alabanzas del Señor, para que “conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora”.

¡LLEGÓ EL MOMENTO DE HACER POLÍTICA DESDE LAS BASES!

¡LLEGÓ EL MOMENTO DE HACER POLÍTICA DESDE LAS BASES!
Me parece un paso importante lo que está haciendo la directiva del PDC. En realidad no se estaba haciendo nada. Los cambios políticos que se proponen son un comienzo. Lo que está desacreditando a Piñera y a los políticos en general, es no estar dando respuestas a las demandas y necesidades que emergen del mismo pueblo. Y pasan los meses y nada se hace. Hay muchas críticas al mundo político, algunas, curiosamente de los mismos políticos que nada hacen. Se critica a la actual directiva del PDC, por reunirse con el Gobierno, por reunirse con los empresarios, etc. Estas críticas se quedan en eso. Ningún comienzo será glorioso para empezar a configurar una actividad política Demócrata Cristiana que interprete en forma concreta a sectores importantes de chilenos y chilenas que están hastiados de la política tradicional. Se habla de Asamblea Constituyente y se opone al “reformismo” de las propuestas de la actual directiva del PDC. ¡Palabras miserables! ¿Qué se tiene? ¿Una masa organizada? En algunos casos hay pequeños grupos, eso es todo. Una Asamblea Constituyente no es mala idea, pero no debe presentarse como lo único válido y descalificar con fanatismo a los que tienen otras opciones. No tenemos políticos inmaculados en chile, no tenemos tiempo para hacer un reemplazo rápido de nuestros “sucios políticos”. Tan sucios como los que votaron o votan o no votan por ellos, porque viven en medio de nosotros, nacen de nosotros y son parte de nosotros.
¿Qué están haciendo muchos políticos de todos los colores frente al conflicto estudiantil que se radicaliza? Parecen sobrepasados. Algunos tratan de sacar provecho político, pero hablando, como oradores gastados y anacrónicos. ¿Qué hace la Iglesia Católica Chilena actual frente a este conflicto y otros? Su lengua se calla demasiado y se queda en los archivos del Cardenal. ¿Qué le pasa a la Iglesia que no motiva a grandes grupos de católicos chilenos para trabajar en lo temporal y hacer aportes concretos y valiosos según los criterios del evangelio? El predominio de los sectores más conservadores de su clero y fieles, está sepultando su voz en el silencio, en el escándalo de los abusos sexuales y en la sospecha. Hay por cierto voces aisladas, pero eso, aisladas. Se necesita una Iglesia de laicos activos para hacer de Chile un país más justo y fraternal.
Intentar hacer política desde esta situación no puede ser un acto con una garantía de tener mucho éxito. Es más moral que político, en muchos casos, porque su aspecto técnico es muy limitado en sus efectos, sin embargo, es el camino que está quedando y caminarlo es un desafío poco grato, pero es aquí donde el idealismo tiene su justificación histórica como una utopía necesaria, nunca alcanzada, pero que afecta el accionar de cada día.
Miles de chilenos y chilenas, nunca se van a identificar con los encapuchados que hacen destrozos en la vía pública, en casas particulares, locales comerciales, a veces de gente sencilla de pocos recursos que viven de lo que venden en la calle. Miles protestan pacíficamente, pidiendo cambios en la educación y en la sociedad chilena. Ellos son la mayoría no-violenta del país, que sufre las injusticias de este sistema neo-liberal. Entre ellos hay cientos de líderes que deben ser activados. Esto hace necesario devolverle el prestigio a la política de las bases con una disciplina democrática, contraria al anarquismo y violentismo de grupos minoritarios.
Diga lo que se diga, la Democracia Cristiana tiene que activarse en relación al movimiento estudiantil y asumirlo, aportando liderazgos locales, regionales y nacionales. Debe hacerlo ahora. La ciudadanía está entrando en el conflicto y entre estos chilenos, hay Demócratas Cristianos, les guste o no les guste a determinadas personas. Los Padres y Apoderados tienen mucho que decir y definir, incluso decidir. ¿No es el momento de organizar un Frente de Padres y Apoderados Demócratas Cristianos que sea un nexo importante entre el PDC y la ciudadanía? Los otros partidos harán su parte si quieren.
Por ensayo y error, pero pacíficamente, se podrá aprender a hacer política de acuerdo a la nueva situación que vive el país. La democracia participativa hay que construirla ahora, desde las bases, no podemos esperar una Asamblea Constituyente para hacerla realidad. Esta tarea política no será fácil y no siempre será exitosa. Lo importante es empezar a dar pasos. Dentro de lo posible, todo es perfectible. No hacer nada o sólo criticar es una forma de alienación tan nefasta como el violentismo de los ultras. Llegó el momento de hacer política desde las bases.

LA “VOZ DE SILENCIO SUTIL DE DIOS” NOS HABLA EN MEDIO DE LAS TORMENTAS DEL MUNDO.

LA “VOZ DE SILENCIO SUTIL DE DIOS” NOS HABLA EN MEDIO DE LAS TORMENTAS DEL MUNDO.

DOMINGO19 del Tiempo Ordinario - Ciclo "A" - 7 de Agosto de 2011 - El Evangelio de este Domingo nos trae el relato de cuando San Pedro comenzó a hacer una cosa imposible para nuestra naturaleza humana: caminar sobre el agua. ¿Cómo sucedió este milagro y por qué Pedro comenzó a hundirse? (Mt. 14, 22-33) Sucedió que, enseguida de la multiplicación de los panes y los peces, Jesús ordenó a los discípulos que subieran a la barca y se trasladaran a la otra orilla del Lago de Genesaret. El Señor despidió a la gente y subió al monte para orar a solas. Mientras tanto, los apóstoles tenían dificultades en la travesía nocturna, pues las olas eran fuertes y había viento contrario.
Y el Señor se les aparece ya en la madrugada, pero de una forma peculiar: viene Jesús caminando sobre el agua. Ellos se asustan de tal manera, que daban gritos de terror. Nos dice el Evangelista Mateo, testigo presencial del hecho, que el susto venía porque creían que Cristo era un fantasma. Y El los calma diciéndoles: “Tranquilícense y no teman. Soy Yo”. San Pedro, como siempre intrépido e impulsivo, le dice: “Señor, si eres Tú, mándame ir a Ti caminando sobre el agua”. Y el Señor le concede tan atrevida petición. Pero ¿qué sucede? Efectivamente, Pedro comienza a caminar sobre el agua, igual que Jesús, pero en un momento dado “al sentir la fuerza del viento, le entró miedo y comenzó a hundirse”. Dudó y se hundió. ¡Cómo nos parecemos nosotros a los Apóstoles! Nuestra vida espiritual está llena de pasajes como éste de Pedro. San Pedro duda y comienza a hundirse. Luego el Señor lo rescata dándole la mano. Hay que confiar plenamente, para no hundirse. La seguridad nos viene, no porque no haya tormentas ni turbulencias en nuestra vida, sino porque confiamos plenamente en que Dios no nos dejará hundir. No es la ausencia de tempestades lo que me da paz, sino la confianza plena de que -en tierra firme o sobre las aguas, en tormenta o en calma- el Señor está conmigo. La confianza no consiste en no tener tormentas alrededor, sino en saber que Dios está allí, tanto en la tormenta, como en la calma, tanto en la luz, como en la oscuridad.
La Primera Lectura: I Reyes 19, 9.11-13b, nos trae el pasaje del Profeta Elías en el Monte Horeb cuando Dios se le revela en el murmullo de una suave brisa. Estas son las palabras utilizadas en la mayoría de las actuales traducciones. Sin embargo, para entender mejor este suceso un poco misterioso, debemos recurrir a los más recientes estudios lingüísticos que nos dan una traducción un poco diferente: "la voz de silencio sutil”. Esta nueva expresión facilita la comprensión de este pasaje enigmático. Primero debemos ver qué fue a hacer Elías en esa larga peregrinación que lo llevó al Monte Horeb -que es el mismo Monte Sinaí. En realidad Elías estaba huyendo de la reina Jezabel que lo buscaba para matarlo. Pero ¿por qué se fue tan lejos? En el Monte Horeb, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob se había revelado bajo el nombre de Yavé (Ex 3, 6); el Horeb había sido el monte de las instrucciones de Yavé a Moisés (Ex 33, 18-34,9); en el Horeb se había sellado la Antigua Alianza (Ex 19-24). Sabemos que Yavé se había revelado a Moisés y al Pueblo de Israel en medio de "truenos, relámpagos, densa nube sobre el monte y fuerte sonido de trompetas" (Ex 19,16). Así que, además de huir, Elías había ido específicamente al Horeb para encontrar a Dios como al principio lo había hecho el Pueblo de Israel. Pero allí en el Horeb Elías vivirá una experiencia desconcertante: no encuentra a Dios ni en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego, que eran formas en que Dios se había manifestado antes. Nos dice el texto que luego vino una “voz de silencio sutil”. Y allí sí que estaba Dios. Elías aprendió, como debemos aprender nosotros, que Dios es imprevisible. Unas veces se manifiesta de ciertas maneras y otras veces de otra. El es libérrimo para manifestarse o no, y para escoger la manera de hacerlo. Muestra de esto es la manera como se apareció Jesús a los Apóstoles caminando en medio del lago en la mitad de la noche: imprevisible y libérrimo para escoger su modo de presentación. Dios siempre está.
En la Segunda Lectura (Rom 9, 1-5), San Pablo se lamenta con infinita tristeza y un dolor incesante que tortura su corazón de la actitud de mi raza y de mi sangre, los israelitas… descendientes de los Patriarcas; y de cuya raza, según la carne, nació Cristo. ¿Por qué se lamenta de esta manera tan dolorosa? Porque muchos de sus hermanos de raza, a quienes pertenecen la adopción, la gloria… y las promesas, no han querido acoger el mensaje de Cristo. Tal es su preocupación, que en esta carta a los Romanos San Pablo dedica dos capítulos completos a tratar este tema, para resolver el dilema en el Capítulo 11 anunciándonos un secreto: parte del pueblo de Israel quedará sin reconocer al Mesías. Pero al final Israel se salvará. A ustedes, que no son judíos, les digo: Si tú fuiste sacado del olivo silvestre que era tu misma especie, para ser injertado en el olivo bueno, que no era de tu especie, será mucho más fácil para ellos (los judíos), que son de la misma especie del olivo… Quiero, hermanos, que entiendan este misterio y no se sientan superiores. Una parte de Israel va a quedarse endurecida hasta que el conjunto de las naciones haya entrado; entonces todo Israel se salvará, según dice la Escritura: “De Sión saldrá el libertador que limpiará a los hijos de Jacob de todas sus faltas”… Y ésta es la alianza que Yo haré con ellos después de borrar todos sus pecados… Pues bien, ustedes, que no obedecían a Dios, fueron perdonados a través de la rebeldía de los judíos. Ellos, a su vez, serán perdonados después de la actual rebeldía que les ha traído el perdón a ustedes… Así Dios hizo pasar a todos por la desobediencia, a fin de mostrar a todos su misericordia. (Rom 11, 13 y 24-32)
(*) Estudiante de Pedagogía en Religión y Filosofía de la Universidad Católica del Maule
Colectivo Cultural Jorge Yáñez Olave.

PLURALISMO, CAUSA COMÚN Y EL VALOR DE LA TOLERANCIA.

PLURALISMO, CAUSA COMÚN Y EL VALOR DE LA TOLERANCIA.
El pluralismo no niega nada de lo que las personas creen o viven como identidad, de lo contrario no es pluralismo. Lo que puede resultar inaceptable para toda una sociedad, debe ser considerado de todas maneras, dentro de un clima de tolerancia, donde se pueda discernir el límite de esta tolerancia. Porque todo no es tolerable. Hay límites humanos.
Lo que necesita Chile y en general toda esta civilización de la post-modernidad es un pluralismo que parta de las diferencias para ser respetadas, toleradas; y no en su minimización ni menos en su negación. Este pluralismo no se puede basar en el "no fijarnos en el color político, religioso, etc.", es decir en aspectos concretos de las personas, porque esto significa pedir renegar de la propia vida y “alienarse” con otro contenido: un pragmatismo, un relativismo...o un vacio seudo-neutral. El desprecio de un agnóstico por “ciertas verdades” no lo faculta para despreciar y atropellar a las personas que creen en estas verdades. Es la falencia de algunas teorías tolerantistas del siglo XIX y XX, que imponen una represión de lo religioso. Mutilan la vivencia religiosa de los creyentes, pretendiendo “privatizar” lo sagrado. Imponen una educación sin religión. Al apoderarse del Estado ponen dificultades a la Iglesia y a los católicos.
La causa no puede sacrificar lo propio, que es la vida y que es lo que impulsa a luchar por la causa. Pretender unir con lo parecido o con lo que se tiene en común solamente, no es unir, es castrar. No basta una causa común, es necesario que la lucha por esa causa no tenga como precio la negación de lo fundamental del ser personal, de la propia identidad, que es absolutamente necesaria para la dignidad personal. Los valores de la causa son positivos, por si mismos. El fondo y la forma de la causa, no pueden sacrificar nada de lo esencial para cada persona, por lo tanto importa cómo se configuran. El fin se refleja en los medios. La "gracia" es pensar diferente, ser diferente y luchar por una causa que involucra estas diferencias y no sólo lo que se parece o es común: se lucha por una sociedad de la diversidad donde se respeta la identidad y no se pone la generosidad en un nivel que no corresponde, porque esta y la humildad tienen un límite: no pueden sacrificar a una persona en lo que tiene de propio.
A una persona le puede dar lo mismo lo religioso y en algún momento lo ideológico, etc. (Lo digo como mero ejemplo) puede ser un agnóstico, no creer en ciertas verdades, etc. pero eso no lo hace neutral, porque este agnosticismo tiene un contenido. Lo importante es compartir desde donde emerge la motivación para la causa y sin pretender crear un sincretismo, aprender a tolerar y construir en un ambiente de pluralismo...esto supone captar los valores de la causa, los verdaderos valores de la causa. El laicismo tampoco es neutral, es una forma de vivir y pensar. Nadie tiene derecho a imponerlo. Hay grupos sectarios que tienen organizaciones internacionales, que fomentan una ideología intolerante, contraria a la libertad religiosa. Es una ideología laicista excluyente, anti-democrática y oscurantista. Oscurantista, porque no asume los valores de una auténtica tolerancia y respeto a la diversidad, opera desde la oscuridad de sus grupos subterráneos. Esta intolerancia ha llegado a organizaciones internacionales como las Naciones Unidas.
En Chile, hay grupos “adoradores de la vieja diosa razón” que buscan desde los orígenes de la República, imponer una educación laica, o mejor dicho laicista, anti-dogmática y cientificista. Hacen causa común con algunos sectores de Izquierda. Parece muy lejano, sin duda, llegar a una realización histórica de este proyecto excluyente. Sin embargo, esto no puede quedar fuera del debate sobre educación y la reforma constitucional que se quiere impulsar. Incluso, es el fundamento para un ideario de una fuerza política que debe generarse desde las bases católicas, de creyentes que comprenden el real significado de estas ideologías inspiradas en la intolerancia y un seudo-pluralismo que se nutre de la mutilación de las personas.






(*) Estudiante de Pedagogía en Religión y Filosofía de la Universidad Católica del Maule
Colectivo Cultural Jorge Yáñez Olave.

¡Providencia Divina: Dios irrumpe en la Historia y Hace posible que el Creyente Reciba y Construya el Reino!

DOMINGO 18 del Tiempo Ordinario - Ciclo "A" - 31 de Julio de 2011 -El tema de la Liturgia de hoy es el de la Providencia Divina y la confianza que debe tener el cristiano de que Dios, que es Padre infinitamente misericordioso, se ocupa de todas nuestras necesidades: tanto espirituales, como materiales. Dios se ocupa de los lirios del campo y de las aves del cielo, y más aún se ocupa de cada uno de nosotros, sus creaturas que, como El mismo nos dice, valemos mucho más que las flores y los animales (cfr. Mt. 6, 28).



En la Primera Lectura de hoy, tomada del Profeta Isaías (Is. 55, 1-3), podemos apreciar el cuidado amoroso de un Dios que es Padre, ocupándose de sus creaturas. Así nos dice el Señor a través del Profeta: “Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, venga, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar. ¿Por qué gastar el dinero en lo que no es pan, y salario en lo que no alimenta? Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platos sustanciosos. Préstenme atención, venga a Mí, escúchenme y vivirán” (Is. 55, 1-3). En esta Lectura podemos intuir, tanto los bienes y alimentos materiales, como los espirituales. Y todos ellos nos vienen de Dios, aunque nos toque trabajar para obtenerlos. Para los bienes materiales, El nos da la posibilidad de encontrarlos poniendo nosotros nuestro aporte, que es el trabajo cotidiano. Para los espirituales nuestro aporte consiste en nuestra respuesta a la Gracia Divina, es decir, nuestro “sí” a la Voluntad de Dios. Recordemos esto cada vez que recemos el Padre Nuestro, pues “el Pan nuestro de cada día” que pedimos en esa oración con que Jesús nos enseñó invocar a Su Padre, nuestro Padre, se refiere al alimento material y también al alimento espiritual.

El Salmo nos recuerda esa confianza en la Providencia Divina. Así hemos rezado: “Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores ... A todos alimentas a su tiempo ... Todos quedan satisfechos”. (Sal. 144) Dentro de esa confianza que debe tener el cristiano de que Dios todo lo provee y de que Dios no permite nada que no sea conveniente para nuestra salvación, está la Segunda Lectura del Apóstol San Pablo a los Romanos (Rm. 8, 35, 37-39). Nada -absolutamente nada- puede apartarnos del amor que sabemos que Dios nos tiene: ni las tribulaciones, ni las angustias, ni la persecución, ni el hambre, ni el peligro, ni la guerra, ni la muerte, ni la vida, ni los demonios, ni el presente, ni el futuro. Así es la seguridad del cristiano que confía en su Padre, Dios. Con esta confianza construye lo que le corresponde en la historia de los hombres y mujeres.

El Evangelio nos trae uno de los milagros más recordados de Jesús, el de la Multiplicación de los Panes y los Peces: alimento multiplicado y gratis para saciar a todos los que le seguían en ese momento. Pero, más allá del milagro multiplicador, es interesante descubrir en este texto del Evangelista San Mateo (Mt. 14, 13-21), algunos detalles que rodearon este impresionante milagro. Lo primero que llama la atención es el hecho de que para el momento de este acontecimiento, Jesús se acaba de enterar de la muerte de su primo, su Precursor, San Juan Bautista. Nos dice el Evangelista que “al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar solitario”. Es decir, que en ese momento el Señor estaba de duelo y quería retirarse a solas, seguramente a orar, o simplemente a recuperarse de la tristeza de este hecho. Sabemos que, como Dios, Jesús conocía de antemano lo que iba a suceder a su primo. Pero, como Hombre verdadero que era también, sentía aflicción por tal pérdida y por tan vil asesinato (cfr. Mt. 14, 1-12). Pero... ¿por qué llama la atención esto? Llama la atención por lo que nos cuenta el Evangelista: al saber la gente que Jesús estaba por allí, lo siguieron por tierra y El, al ver aquella muchedumbre, “se compadeció de ella y curó a los enfermos”. Y la atención de Jesús para con esa gente no se queda allí, sino que posteriormente, les da de comer a todos. Si observamos bien, entonces, nos damos cuenta de que Jesús se olvida de lo que inicialmente iba a hacer, se olvida de su retiro en soledad, se olvida de su duelo, de su dolor, y se somete a la solicitud de una muchedumbre hambrienta de pan material y de pan espiritual. Y nosotros, que debemos captar los valores de Cristo, ¿es así como actuamos con relación a las necesidades de los demás? El otro detalle que llama la atención de este milagro multiplicador de comida es el hecho de que Jesús le pregunta a sus discípulos cuánta comida tienen. Y ellos le informan: son sólo cinco panes y dos pescados. La muchedumbre era grande: cinco mil hombres, más las mujeres y los niños. Si tomamos en cuenta que a Jesús lo seguían muchas más mujeres que hombres, probablemente en total podían haber sido unas quince mil personas. ¿Cómo podían los discípulos, preocupados por el gentío, seguir la indicación del Señor que les dice: “Denles ustedes de comer”?

El Señor les pedía un imposible: dar de comer a una multitud con cinco panes y dos pescados. Ellos obedecen, aunque parecía imposible. ¿Cómo actuamos cuando el Señor nos pide algo que creemos imposible? ¿Confiamos plenamente en Dios u olvidamos que Dios nunca nos pide algo que no podamos cumplir con su Gracia? ¿Qué sucedió, entonces, en esta escena evangélica? ¡Sucedió lo imposible! Los Apóstoles sí pudieron cumplir la instrucción del Señor, pues, acto seguido, Jesús efectúa el milagro: de los cinco panes y dos peces iban saliendo muchísimos panes y pescados... ¡tantos! que al final se recogieron doce cestas de sobras. Pero este milagro fue ¡nada! en comparación con otro milagro que este milagro pre-anuncia: la Sagrada Eucaristía, en la cual Jesús se convierte El mismo en nuestro “Pan bajado del Cielo” (Jn. 6, 41). En efecto, Jesús es nuestro “Pan de Vida” que alimenta nuestra vida personal e interpersonal, que se da a nosotros como alimento en la Hostia Consagrada, cada vez que queramos recibirlo: diariamente, si deseamos o podamos. Recordemos: Dios espera que pongamos lo poco que tengamos (nuestros cinco panes y dos pescados) para El multiplicarlos para los demás. El Reino es primero un don que nos permite construir nuestra historia donde Dios es el centro actual y fin de la historia.

(*) Estudiante de Pedagogía en Religión y Filosofía de la Universidad Católica del Maule

Colectivo Cultural Jorge Yáñez Olave.

UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL MAULE: PROFANACIÓN, LUCRO Y VOCACIÓN DEL PROFESOR DE RELIGIÓN Y FILOSOFÍA.

Han pasado varias semanas desde que un grupo significativo de alumnos de la Universidad Católica del Maule, se tomara esta casa de estudio y decidió unirse al Movimiento Estudiantil nacional y a la vez presentar un Petitorio interno relacionado con la realidad del alumnado que estudia aquí. La generosidad que ánima el espíritu del movimiento es innegable.
Es importante saber encontrar lo esencial para no perder el sentido de la causa por lo que se está luchando, porque no han faltado algunos hechos negativos y aislados que sería exagerado usarlos para restarle legitimidad al movimiento. Por lo mismo, esto no impide desaprobar un hecho grave como fue la profanación que se ha cometido en la capilla de la Universidad, donde hay un responsable que actuó a título personal y no representa al movimiento estudiantil.
Hemos podido conocer diversas posiciones de alumnos (as) frente a la toma y al movimiento en general. Los temas de la educación son muchos, algunos unen otros nos diferencian. Entre ellos está el lucro. Se puede conjeturar que crece en el país la conciencia que el lucro en la educación es nefasto, pone sobre los hombros de la familia media y popular chilena un peso muy difícil de llevar. La educación no es una mercancía, es un medio para que las personas nos humanicemos y esto se refleje en una sociedad más justa y democrática y más cristiana en la vivencia concreta de los que son cristianos, que por supuesto no son todos los chilenos(as), pues entre nosotros hay otros credos y no-creyentes.
En medio de estos acontecimientos que están ocurriendo en nuestro país y en particular en la UCM., han surgido opiniones encontradas sobre temas relacionados con la misión de una Universidad Católica, la Vocación de un Profesor de Religión, su catolicidad, la tolerancia, etc. Todo no puede ser analizado en este breve artículo. Destacaremos algunos.
Algunos sostienen tozudamente que la UCM, es un recinto donde se cultiva el pensamiento crítico con un acento Católico. Pero este pensamiento no es compartido por todos los alumnos. Algunos piensan que el catolicismo que profesa es derechamente un “opio” para debilitar la conciencia de clase y justificar la injusticia y la violencia de nuestra sociedad. Es un sector muy pequeño pero muy activo que se potencia aprovechando el “apoliticismo” de una masa que se dice católica pero no se “contamina” con un compromiso de generar desde esta Universidad un cambio social concreto, que tiene que ser político con todo lo que esto significa, pues no logran rescatar la política con sentido cristiano y separarla de su mala fama. Egresan de sus carreras para perderse en este sistema socio-económico excluyente. Muy pocos asumen un Liderazgo para vivir un cristianismo liberador. Es decir algo de verdad tiene este grupo minoritario. Sin embargo, nos interesa promover una visión crítica que afirma que el cristianismo no puede justificar la injusticia, no debe, porque contradice su misión y esencia.
En Chile, lamentablemente, han sido las Universidades Católicas las que más han promovido un sistema que no origina los valores cristianos de fraternidad y justicia que nuestra sociedad necesita hoy con urgencia. También hay quienes piensan que hay un “cierto cinismo teológico” que no asume la historicidad del misterio de Cristo, es decir hay creyentes que se pueden escandalizar de una profanación al Santísimo, pero no ven la profanación que Cristo sufre en la persona del pobre, del maltratado, explotado, etc. Este cinismo se entrecruza con otro cinismo que es aparentar una fe que no se tiene para poder llegar ser un profesor de Religión y Filosofía. En todo el país hay profesores de Religión que no tienen vocación, sólo les interesa ganar dinero y algunos ni siquiera son creyentes. Esto es grave y hay casos concretos.
Pensamos que sin imponer a nadie el sentido católico que tiene la Carrera de Pedagogía en Religión y Filosofía, se debe salvaguardar el valor de la vocación que supone. Tal vez, se debiera diseñar una carrera de Pedagogía en Filosofía que podría ser liberadora para algunos jóvenes que no les interesa la Religión. Sería tener otra opción. Tal vez, hace falta un diálogo efectivo entre jóvenes creyentes y no-creyentes al interior de la Universidad Católica del Maule. Hace falta otra teología, otro ambiente humano y católico.



Mario Díaz Estudiante de Pedagogía en Religión y Filosofía de la Universidad Católica del Maule
Colectivo Cultural Jorge Yáñez Olave.

    Presentación

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