¡EL REINO DE DIOS ES INTERIOR E HISTÓRICO!

¡EL REINO DE DIOS ES INTERIOR E HISTÓRICO!

DOMINGO 17 del Tiempo Ordinario - Ciclo "A" - 24 de Julio de 2011 - Hoy el Evangelio de San Mateo nuevamente nos trae tres parábolas: la del Tesoro escondido, la de la Perla fina y la de la Red de pescar. Y Jesús usa esas tres cosas para explicarnos el significado del Reino de los Cielos y su importancia. (Mt. 13, 44- 52).

Son muchas las veces que Jesús nos habla en el Evangelio del “Reino de Dios”, del “Reino de los Cielos”. Y, además ¡cuántas veces hemos repetido esa frase del Padre Nuestro “venga a nosotros tu Reino”! Quiere decir, entonces, que es importante entender qué es el “Reino de los Cielos”. Veamos primero la última de las tres parábolas, la de la Red de pescar. Es una parábola escatológica, que se refiere a lo mismo que veíamos el Domingo pasado sobre el trigo y la cizaña; es decir, a que en esta vida convivimos buenos y malos, para luego, al final, quedar divididos: unos para la salvación eterna y otros para el Infierno. La “pesca” es un símbolo preferencial sobre lo que es la misión de la Iglesia, que es misión de todos los que formamos la Iglesia: pescar gente. Recordemos lo que Jesús le dijo a Pedro y a su hermano Andrés cuando, estando ellos echando sus redes en el Lago de Galilea los llamó para que lo siguieran, diciéndoles: “Síganme y los haré pescadores de hombres” (Mt. 4, 18-19). Y en esa pesca viene toda clase de gente: unos se van, otros se quedan, unos son muy pecadores, otros menos pecadores, unos se salvan unos se condenan. Esta parábola, entonces, también nos recuerda cómo es la Iglesia: santa porque su fundador es Santo y su misión es santificar a todos, pero también es pecadora, porque los que formamos parte de ella somos pecadores. Al final, cuando Jesús vuelva como Juez, separará a unos de otros, los buenos irán al Cielo y los malos serán “echados al horno ardiente, donde habrá llanto y desesperación”. En el caso de la Parábola del Tesoro escondido y la de la Perla fina, ambas plantean cuán valioso es el Reino de los Cielos si se compara con otras riquezas. En el primer caso, se trata de un tesoro que alguien encuentra y, “lleno de alegría, vende todo lo que tiene”, para poder comprar ese terreno. La segunda parábola cuenta que un comerciante de perlas finas encuentra “una perla muy valiosa” y, entonces, va y vende todo lo que tiene para comprarla. Como vemos, ambas comparaciones dadas por el Señor nos indican la superioridad que tiene el Reino de los Cielos frente a cualquier otra cosa, y nos hace ver la actitud que tiene quien lo llega a descubrir: se propone adquirirlo a cualquier costo, vende todo lo que tiene, para poder lograr tener lo que verdaderamente vale.
El Reino de los Cielos es, ciertamente, la presencia de Cristo en medio de nosotros y el anuncio de su mensaje de salvación. Pero la salvación que El nos vino a traer se completa en la eternidad cuando lleguemos a participar de la plenitud de la presencia de Dios en el Cielo. ¿Qué significa “vender todo”? Es otra forma de decir: “Amar a Dios sobre todas las cosas”. San Pablo nos recuerda en la Segunda Lectura de Romanos (Rom. 8,28-30) la salvación a que hemos sido llamados. El designio salvador de Dios consiste en que reproduzcamos en nosotros la imagen de Cristo Jesús. El Reino se construye con Cristo y es el mismo Cristo en nosotros. “Busquen primero el Reino de Dios y lo demás les vendrá por añadidura” (Mt. 6, 33) La añadidura es obra de Dios y parte del Reino que está en la historia y estará en la eternidad.

La Primera Lectura del Primer Libro de los Reyes (1 Re 3.5.7-12) nos trae un personaje que entendió esto y pudo vivir lo que significa esto de lo primero y la añadidura. Se trata Salomón que le pidió a Dios sabiduría para gobernar a Israel. Y resulta muy interesante ver que cuando Dios le dice a Salomón que le pida lo que quiere, Salomón no le pide la “añadidura”, sino que le pide “sabiduría de corazón, para poder distinguir entre el bien y el mal”, y así poder cumplir con la misión que Dios le había encomendado, que era gobernar al pueblo de Israel. Nos dice la Escritura que “al Señor le agradó que Salomón le hubiera pedido esto y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de sus enemigos”. Y por eso le otorgó no sólo lo que le pidió, sino que también le dio la añadidura: “Te voy a conceder”, Dios le dijo, “lo que me has pedido y también lo que no me has pedido: tanta gloria y riqueza que no habrá rey que se pueda comparar contigo”. Y así fue. Necesitamos la añadidura, pero primero está el Reino de Dios y su Justicia. Siempre se dará la añadidura, porque también la necesitamos.

LA EUCARISTÍA, TRANSFORMA LA HISTORIA DE CADA CREYENTE Y DE LA HUMANIDAD.

Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo - Ciclo "A" - domingo 26 de junio de 2011 - Jesucristo murió, resucitó y subió a los Cielos, y está sentado a la derecha de Dios Padre. Pero también permanece en la hostia consagrada, en todos los sagrarios del mundo. Es decir permanece en la historia que se hace salvación. Y allí, en el sagrario, está vivo, en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad; es decir: con todo su ser de Hombre y todo su Ser de Dios, para ser alimento de nuestra vida integral. Es este gran misterio lo que conmemoramos en la Fiesta de Corpus Christi.

La Eucaristía es el Regalo más grande que Jesús nos ha dejado, pues es el Regalo de su Presencia viva entre los hombres. Al estar presente en la Eucaristía, Jesucristo ha realizado el milagro de irse y de quedarse. Es tan real la presencia de Jesucristo, Dios y Hombre verdadero en la Eucaristía, que cuando recibimos la hostia consagrada no recibimos un mero símbolo, o un simple trozo de pan bendito, o nada más la hostia consagrada -como podría parecer- sino que es Jesucristo mismo penetrando todo nuestro ser: Su Humanidad y Su Divinidad entran a nuestra humanidad -cuerpo, alma y espíritu- para dar a nuestra vida, Su Vida, para dar a nuestra oscuridad, Su Luz. Esto no se queda en nuestra intimidad, es la fuente de nuestra construcción histórica, de nuestro amor al Otro que vive con nosotros.

Nuestro ser terreno necesita de ese alimento espiritual que es el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Así como necesitamos del alimento material para nutrir nuestra vida corporal, así nuestra vida espiritual requiere de la Sagrada Comunión para renovar, conservar y hacer crecer la Gracia que recibimos en el Bautismo, gracia que es la semilla de nuestra vida integral. “Quien come Mi Carne y bebe Mi Sangre permanece en Mí y Yo en él” (Jn.6, 56.) Es así como, recibiendo a Jesucristo en la Eucaristía, dice el Señor a Santa Catalina de Siena, “... el alma está en Mí y Yo en ella. Como el pez que está en el mar y el mar en el pez, así estoy Yo en el alma y ella en Mí, Mar de Paz...” (cf. “El Diálogo”). El misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo es un misterio de Amor, pues la presencia viva de Jesucristo en la hostia consagrada es muestra del infinito Amor de Dios por nosotros, Sus criaturas, pues en la Eucaristía se hace presente nuevamente el sacrificio de Cristo en la cruz, es decir, Su entrega de Amor por nosotros los hombres. Toda la creación es tocada por este misterio de Dios.

Recordemos que Dios Padre nos entregó a su Hijo para pagar nuestro rescate, para redimirnos. Y esa entrega del Hijo de Dios por nosotros los hombres, se renueva en cada Eucaristía. Es así como, al recibir a Jesucristo, todo Dios y todo Hombre en la Sagrada Comunión, recibimos Su Amor, y en virtud de esto somos templos del Amor Divino y testigos de ese Amor, para compartirlo con los demás y prodigarlo a todos. Pero para que se realice en nosotros y a través nuestro el contenido del Misterio Eucarístico es necesario recibir el Sacramento del Cuerpo de Cristo en estado de gracia. La gracia es un regalo sobrenatural dado por Dios para ayudarnos en el camino que nos lleva al Cielo. Este camino pasa por la historia, no se queda oculto en un intimismo alienante y anti-temporal.

“La gracia de esta comunión, Señor, penetre en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, para que sea su fuerza, no nuestro sentimiento, lo que mueva nuestra vida”. Siendo así, nuestra vida humana podrá entonces participar de su Vida Divina, de manera que sea El y no nuestro “yo” el principio que guíe nuestra existencia comunitaria. El sacrificio de Cristo en la Cruz siempre está presente ante el Padre Celestial, porque Dios vive en un eterno presente. Entonces el sacrificio de Cristo en la Cruz, que la Trinidad vive de manera perenne, se nos hace presente en nuestro tiempo y lugar, cada vez que estamos en Misa y la vivimos en el mundo. En realidad hay una sola Liturgia Eucarística eterna, hay una sola Misa, y ésta tiene lugar en el Cielo y en la Tierra de manera continua… todo el tiempo. Cristo nos lleva a la presencia del Padre, caminando con nosotros, encarnado en nuestra humanidad, para que nuestra historia se encuentre con la eternidad (cf. Hb. 10, 19-21). No estamos solamente asistiendo a Misa, estamos unidos con Cielo y tierra celebrando esa única Liturgia eterna. La Comunión no consiste solamente en que recibimos la Hostia Consagrada, sino en que recibimos ¡una Persona! ¡Que es Dios! Y esa Persona-Dios quiere unirse íntimamente con quien lo recibe. Recibir la Comunión significa entrar en unión. No significa nada más que Jesús viene a nosotros: implica una relación de unión. Por tanto, ese deseo de Cristo unirse a nosotros requiere nuestra respuesta: debemos darnos a Él como El se da a nosotros. Y nos damos a Cristo, cuando nos damos a los demás. Sin un amor efectivo al Otro, no hay autenticidad cristiana, sino otra alienación más.

Uno de los Padres de la Iglesia, San Cirilo de Jerusalén, nos regala una imagen eucarística que puede ayudarnos a apreciar y tomar conciencia de lo que significa Comunión: si vertimos cera derretida sobre cera derretida, una inter-penetra a la otra de manera perfecta. Se parece a la unión de Cristo con nosotros y de nosotros en Cristo cuando comulgamos. Un fruto de esta comunión es una convivencia fraternal. La construcción de una “Poli Cristiana”, donde la política es un servicio, un acto de amor, es el camino de la Eucaristía que nutre la vida civil del cristiano. Porque un “cristianismo individualista” es una superstición más.

(*) Estudiante de Pedagogía en Religión y Filosofía de la Universidad Católica del Maule

Colectivo Cultural Jorge Yáñez Olave.

CARTA ABIERTA AL PADRE: PLÁCIDO SOTO QUIROZ, Sacerdote de la Diócesis de Linares.

CARTA ABIERTA AL PADRE: PLÁCIDO SOTO QUIROZ, Sacerdote de la Diócesis de Linares.
Padre Plácido, es muy dolorosa su situación. Lo mismo, es muy grave el daño que sufren las víctimas de abusos sexuales. No tengo ninguna seguridad sobre la realidad de este supuesto delito que se le atribuye. Me pongo en el lugar de la persona denunciante y sin ´poder tener un juicio sobre su denuncia, espero que se establezca la verdad. Pero, no le escribo tan solo ´por esto. Usted me entregó, hace más de un año, una terrible información sobre un sacerdote muy conocido en la Diócesis de Linares. No puedo hacer nada con esos datos. Porque no soy testigo ni víctima y en consecuencia se reducen a rumores que no sirven para ser presentados a un tribunal eclesiástico o civil. Según usted hay un sacerdote homosexual activo, pedófilo y muy hipócrita en una parroquia rural de Linares. Por meses no pude ir a la misa que celebraba este Párroco. Escuchaba los comentarios de personas que lo calificaban muy en concordancia con sus datos. Pero, no tenía nada concreto. Consulté con un abogado y me confirmó que no podía hacer nada. Compartí este “verdadero peso de mi conciencia” con muchos sacerdotes y me sorprendió saber que esto se sabía, que era un secreto a voces. Muy molesto regresé a misa y recibí de este sacerdote la “sagrada forma eucarística”. Pero, pedirle a un fiel católico que siga viendo a Cristo en un sacerdote con esta fama, podrá ser teológicamente correcto, pero es una manera propia de un sistema verticalista que es muy duro con los laicos que cometen errores y demasiado indulgente con los abusos del clero. Esto lo demuestra irrefutablemente la historia. No se puede generalizar, pero no son pocos los casos.
Padre Plácido, usted me respondió, cuando le pregunté porque me entregaba esta información tan asquerosa, que los laicos tenían que salvar la Iglesia. Le hice ver que yo no podía hacer nada y le pregunté por qué no acudía al Obispo con esta información. Me dio algunas razones que me parecen “terribles” por decir algo.
Padre Plácido, llegó el momento de denunciar a este Párroco. Usted lo puede y lo debe hacer. Si usted pasó por una etapa de tinieblas y conoció este fondo de perversión que hace tanto daño a la Iglesia y a personas que quedan marcadas tan profundamente, necesitamos ver el otro lado de este drama que está golpeando a la Iglesia: desde este abismo puede emerger un acto de justicia, una cierta reparación, sin desconocer la gravedad. Cristo asumió la pedofilia en su cruz de muerte, asumió todos los pecados del mundo para hacer posible una restauración, una redención que en definitiva es el triunfo de su obra salvadora. Nunca se podrán justificar las aberraciones de un pedófilo, de un violador o abusador, pero el perdón de Dios tiene una trascendencia que supera los criterios humanos. Será muy difícil, tal vez casi imposible o tal vez no, que personas comunes crean es un cambio en sacerdotes que cometen este tipo de delitos. Pero, es otro camino de la cruz. La Iglesia parece que está aprendiendo que el secretismo, el fuero eclesiástico y otros privilegios, no son útiles en estos tiempos para practicar la justicia y la caridad entre los hombres y mujeres siempre necesitados de Dios. Necesitamos una Iglesia con millones de laicos organizados que vivan una fe adulta, que sin reemplazar la Jerarquía por una democracia, haga posible una fraternidad que sea un modelo de vida frente al consumismo del placer del mercado globalizado. Padre Plácido, hay una hora de las Tinieblas, pero también hay una hora de YAHVÉH.

A re-nacionalizar el agua!!!!

Se quiere declarar el dominio público de las aguas subterráneas | Agua: "Asimismo, señalan que 'Chile es el único país del planeta en que los derechos de agua son propiedad privada. En todos los países europeos y América Latina los derechos de agua son bienes nacionales de uso público y pertenecen a la sociedad, quien puede establecer mediante mecanismos democráticos la regulación y prioridades en su uso o caducados. Al ser propiedad privada no se puede establecer ninguna regulación'.

Agregan que a ello se suma que en nuestro país existe 'un verdadero monopolio del agua. Endesa, transnacional española, es propietaria del 96% de los derechos de agua de las reservas existentes en la Patagonia, y jamás pagó por ello. Será la empresa más rica de aquí a 10 años en el planeta'.

Los senadores Navarro, Rossi y Tuma señalan que 'al ser propiedad privada no se puede establecer ninguna regulación, y se establecen entrega de derechos a privados a perpetuidad, a título gratuito al margen de la regulación estatal'.

Por ello, señalan que 'nuestra propuesta es reestablecer el agua como un derecho y su clara condición de bien nacional de uso público, que el Estado podrá concesionar a privados y al igual como ocurre con las pertenencias mineras que a pesar de ser propiedades fiscales, se pueden vender y transar en el mercado, pero la diferencia es que se reestablecerá la soberanía de Chile sobre el agua, el recurso más valioso y escaso para el futuro, pudiendo así el Estado establecer regulaciones, prioridades de uso, o caducar las concesiones por mal uso'.

- Enviado mediante la barra Google"

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.



Domingo 5 del Tiempo de Pascua- Ciclo "A". 22 de Mayo de 2011. En el Evangelio de hoy, nuestro Señor Jesucristo nos da la que tal vez sea la definición más completa y profunda que El hizo de Sí mismo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.

Y nos dejó esa definición la noche antes de su muerte, cuando cenando con los Apóstoles, les daba sus últimos y quizás más importantes anuncios. Los Apóstoles, sin lograr entender mucho de lo que les decía, estaban evidentemente preocupados. Y el Señor los tranquilizaba diciéndoles: “En la Casa de Mi Padre hay muchas habitaciones... Me voy a prepararles un lugar... Volveré y los llevaré conmigo, para que donde Yo esté, también estén ustedes. Y ya saben el Camino para llegar al lugar donde Yo voy” (Jn. 14, 1-12).”

Tomás, el que le costaba creer, le replica: “Señor, si ni siquiera sabemos a dónde vas ¿cómo podemos saber el camino?”, a lo que Jesús le responde: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Efectivamente, Jesús iba a morir, resucitar y ascender al Cielo; es decir, se iba a la Casa del Padre. Y a ese sitio desea llevarnos a cada uno de nosotros, para que estemos donde El está. Y El no solamente nos muestra el Camino, sino que nos dice que El mismo es el Camino, cuestión un tanto complicada, que Jesús explica de inmediato: “Nadie va al Padre si no es por Mí”. Es el camino que hemos de recorrer durante esta vida terrena para llegar a la Vida Eterna, para llegar a la Casa del Padre, donde El está. Jesús mismo es el Camino. ¿Qué significa este detalle? Significa que en todo debemos imitarlo a Él. Significa que ese Camino pasa por El. Por eso debemos preguntarnos qué hizo El. Sabemos que durante su vida en la tierra El hizo sólo la Voluntad del Padre. Y, en esencia, ése es el Camino: seguir sólo la Voluntad del Padre. Ese fue el Camino de Jesucristo. Ese es nuestro Camino. Vista la vida de Cristo, podríamos respondernos algunas preguntas sobre este recorrido: es un Camino encumbrado, pues vamos en ascenso hacia el Cielo. Sobre si es ancho o angosto, Jesús ya lo había descrito con anterioridad: “Ancho es el camino que conduce a la perdición y muchos entran por ahí; estrecho es el camino que conduce a la salvación, y son pocos los que dan con él” (Mt. 7, 13-14). ¿Fácil o difícil? Por más difícil que sea, todo resulta fácil si nos entregamos a Dios y a que sea Él quien haga en nosotros. Así que ningún recorrido, por más difícil que parezca, realmente lo es, si lo hacemos en y con Dios. Carga llevamos. Ya lo había dicho el Señor: “Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y que me siga” (Lc. 9, 23). No vamos solos. No solamente vamos acompañados de todos aquéllos que buscan hacer la Voluntad del Padre, sino que Jesucristo mismo nos acompaña y nos guía en el Camino, y -como si fuera poco- nos ayuda a llevar nuestra carga.

En la Primera Lectura de los Hechos de los Apóstoles (Hech. 6, 1-7) se nos relata la institución de los primeros Ministerios en la Iglesia. Hemos leído cómo los Apóstoles decidieron delegar en “siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría”, para que les ayudaran en el servicio a las comunidades cristianas que se iban formando, de manera que ellos pudieran dedicarse mejor “a la oración y al servicio de la palabra”. Y respecto de esos “Ministerios” o funciones de servicio dentro de la Iglesia, el Concilio Vaticano II nos indica que, no sólo los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas tienen funciones, sino que también los Laicos pueden y deben realizar funciones de servicio en la Iglesia. Y este derecho le viene a los Laicos del simple hecho de ser bautizados, pues el Sacramento del Bautismo los hace “participar en el Sacerdocio regio de Cristo” (LG 26). Y el Concilio basa esa solemne declaración en la Segunda Lectura que hemos leído hoy, tomada de la Primera Carta del Apóstol San Pedro (1 Pe. 2, 4-9). En efecto, en su Documento sobre el Apostolado Seglar (AA 3) el Concilio explica lo que significa hoy para nosotros esta Segunda Lectura: 1. El Apostolado y el servicio de los Seglares dentro de la Iglesia es un derecho y es un deber. 2. Por el Bautismo los Laicos forman parte del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, y por la Confirmación son fortalecidos por el Espíritu Santo y enviados por el Señor a realizar la Evangelización, así como a ejercer funciones de servicio dentro de la misma Iglesia. También, siguiendo lo que nos dice San Pedro en esta Carta: Cristo es la piedra fundamental -la piedra angular. Pero todos nosotros, Sacerdotes y Laicos, “somos piedras vivas, que vamos entrando a formar parte en la edificación del templo espiritual, para formar un sacerdocio santo”. Por eso el Concilio, basándose en esta Carta, declara que los Laicos “son consagrados como sacerdocio real y nación santa”. “Los ojos del Señor -como hemos repetido en el Salmo (32)- “están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia”, cuida de cada uno de nosotros.

NECESIDAD DE UN GRAN DEBATE NACIONAL SOBRE EDUCACIÓN.

NECESIDAD DE UN GRAN DEBATE NACIONAL SOBRE EDUCACIÓN.

La CONFECH dio a conocer un documento sobre la crisis de la educación en chile. Hemos leído con interés su contenido. Pensamos que el debate público está empezando. Por el momento queremos opinar sobre estos tres puntos.
“El Estado debe hacerse cargo de la educación de todos los ciudadanos, independiente de la clase social a la que pertenezcan. Debe hacerlo pensando en nuevos paradigmas de calidad y con una visión de largo plazo respecto a cuál es la sociedad que se quiere construir y qué tipo de profesionales, intelectuales y técnicos necesita formar para aquello. En este sentido, reafirmamos nuestro compromiso en la profundización democrática de nuestro proyecto de desarrollo al servicio de la persona, del bien común y del país, en donde la educación juega un rol fundamental”. Para nosotros los que no queremos pasar de una “dictadura del consumo” a otra forma de opresión fundada en una ideología excluyente, nos interesa que se respeten siempre las autonomías de los cuerpos intermedios. El lugar central de la familia en la educación, la libertad de educación, el fomento de una cultura del diálogo público, que no existe, porque se ataca al que piensa distinto y hay mucha violencia que siempre se quiere justificar, etc. están presente en nuestra visión humanista cristiana como propuesta y orientación concreta.

“3. La educación debe estar sustentada bajo los principios de autonomía, como forma de preservarla de todo interés particular, ya sea de carácter político partidario, religioso y económico. Para garantizar la autonomía, la educación pública debe contar con una organización interna capaz de auto determinarse en las esferas administrativas, de gobierno, técnico-docente y financiera. Para esto requiere de instancias democráticas como forma de garantizar el derecho a la participación, la libertad de asociación, pero también el empoderamiento de la comunidad universitaria en la definición de políticas educativas con independencia del gobierno de turno”. ¿Quieren privatizar lo religioso y alejarlo de una educación pública? no parece, pero hoy lo público como foro no existe. Como Foro, entendemos un espacio de participación de la diversidad, con respeto y tolerancia.
“4. La educación pública debe ser pluralista y laica. El libre y público acceso a las fuentes de información y conocimiento permite el tratamiento integral y crítico de los temas, con diversidad de opiniones, visiones y disciplinas. La generación y transmisión del conocimiento en las instituciones públicas debe oponerse a cualquier dogmatismo y práctica adoctrinante”. Para grupos muy activos e intolerantes, educación laica significa, acorralar lo religioso. Preferimos hablar de educación pluralista.
¿Qué puede quedar de las actuales protestas estudiantiles? Primero, definir con más claridad, conceptos como educación laica, pública y lo que se considera como dogmatismo en la educación...Segundo, potenciar líderes humanistas cristianos...un comunista, o marxista con una visión estatista nunca podrá representar una concepción católica de la educación ...Tercero, no creemos que se consiga llegar a controlar el Estado para hacer una reforma educacional libre del mercado y todo el tema del lucro...creemos que nada radical se logrará...no hay unidad ni un pluralismo maduro...el Estado Democrático es el pueblo organizado, pero no existe ese estado en chile..Sin embargo, hay que valorar lo que tenemos, para avanzar democráticamente. Cuarto, hay un modelo empresarial global que lo está abarcando todo...es una ideología que ha matado los ideales políticos...¿qué alternativa podemos gestionar frente a este poder mundial?...¿descalificar a todo el mundo con la boca y destruyendo los bienes de humildes ciudadanos?...Quinto, la agitación hay que hacerla, pero falta crear mayores confianzas...Sexto, en la educación, la familia es clave para nosotros los humanistas cristianos, más que el Estado...el Estado debe regular dentro de un marco pluralista...Séptimo, los padres y apoderados necesitan de una libertad de educación real...hay que organizarlos y potenciarlos...constituyen o deben constituir un gremialismo de la educación no-formal...deben evitar toda forma de imposición estatal, manipulada ideológicamente y tener una posición crítica y política frente a los intereses del Mercado…Es un campo de creación política que se debe construir democráticamente.

FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA

FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA

DOMINGO 2 del Tiempo de Pascua. Ciclo "A". 1º de mayo de 2011. Cada domingo posterior al Domingo de la Resurrección del Señor conmemoramos la Fiesta de la Divina Misericordia. Es una Fiesta nueva en la Iglesia, que tiene la particularidad de haber sido solicitada por el mismo Jesucristo a través de Santa Faustina Kowalska, religiosa polaca del siglo XX, quien murió en 1938 a los 33 años de edad.
Sor Faustina fue canonizada por el Papa Juan Pablo II, precisamente en la Fiesta de la Divina Misericordia del año 2000. Nos dijo el Papa que esta compatriota suya, Sor Faustina, recibió gracias místicas especialísimas a través de la oración contemplativa, para comunicar al mundo el conmovedor misterio de la Divina Misericordia del Señor. “Dios habló a nosotros a través de Sor Faustina Kowalska... invitándonos al abandono total en El”, nos dijo el Papa. “Habla al mundo de mi Misericordia, para que toda la humanidad conozca la infinita Misericordia mía. Es la señal de los últimos tiempos. Después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo... Antes de venir como Juez justo, abro de par en par las puertas de mi Misericordia. Quien no quiera pasar por la puerta de mi Misericordia, deberá pasar por la puerta de mi Justicia”, Jesucristo nos dice a través de Santa Faustina.
Hoy en el Evangelio (Jn. 20, 19-31) hemos leído el momento y las palabras con que Jesucristo instituyó el Sacramento de la Confesión, del Perdón. "Reciban al Espíritu Santo, a los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”. Es el Sacramento de su Misericordia. En el Evangelio de hoy también hemos visto cuán importante es la Fe. “Bienaventurados los que, sin ver, creen”, dijo Jesucristo a Santo Tomás Apóstol, quien no quería creer que Cristo había resucitado, porque no lo había visto. La Fe es la virtud sobre la cual se funda la Esperanza. De la Fe brota la confianza y ésta nos lleva a la Esperanza.
De Fe, confianza y Esperanza nos habla San Pedro en la Segunda Lectura (1 Pe. 1, 3-9). Nos habla de la esperanza de una vida nueva, de la fe necesaria para la salvación que nos tiene preparada el Señor y que será revelada plenamente al final de los tiempos. Este trozo de la Primera Carta de San Pedro nos refiere el conocido símil del sufrimiento como el fuego que purifica el oro: “Alégrense aun cuando ahora tengan que sufrir un poco por adversidades de toda clase, a fin de que su fe sea sometida a prueba... la fe de ustedes es más preciosa que el oro, y el oro se acrisola en el fuego”.
La Primera Lectura (Hch. 2, 42-47) nos narra el espíritu en que vivían los cristianos al comienzo de la Iglesia: “acudían asiduamente a escuchar las enseñanzas de los Apóstoles, vivían en comunión fraterna y se congregaban para orar en común y celebrar la fracción del pan ... vivían unidos y tenían todo en común ... diariamente se reunían en el Templo”. El misterio de la Divina Misericordia hace posible la vida fraternal de los cristianos. Una sociedad más justa en la tierra no es un mero producto ideológico. El mal en la Iglesia no puede anular la fuerza de la Resurrección de Cristo, que siempre la rescata del dominio del mal. De sus fuentes más auténticas nacieron los derechos humanos, los valores democráticos, etc. y después de la actual crisis que está sufriendo, surgirá una nueva Iglesia, siempre renovada por el Espíritu, que sabrá reconocer y promover el legítimo protagonismo de los fieles laicos. La democracia que propone a la sociedad civil, tiene que hacerla real en su seno, armonizando lo jerárquico con un laicado dignificado, con voz y capacidad de decisión en temas vitales para la Iglesia y Humanidad.

    Presentación

    En nuestro país, el grupo Edwards y COPESA son los conglomerados con mayor cantidad de medios de comunicación. La información que recibimos día a día a través de la televisión, los periódicos y las principales revistas forman nuestra manera de ver e interpretar el mundo que nos rodea desde con marcados elementos ideológicos, de los cuales ni siquiera nos damos cuenta.

    Desde esta perspectiva, generar espacios para compartir aquello que nos des-alinea y nos des-aliena de la cultura y la ideología oficial, constituye una necesidad para aquellos que aspiramos a construir una "realidad" diferente, basada en valores humanistas, centrados en la solidaridad y que acogen la potencialidad creativa que existe en cada uno de nosotros.

    El objetivo de esta página web es, precisamente, constituirse como un medio de comunicación y de expresión generado por personas comunes y corrientes, pero que buscan conectarse con lo grande que hay dentro de ellas mismas y entregarlo a los demás a través de la palabra escrita.